Química orgánica

El estudio de la química orgánica empezó aproximadamente hace 200 años. A finales del siglo 18, las sustancias se habían clasificado en compuestos orgánicos e inorgánicos. Esta clasificación proviene del hecho de que los compuestos orgánicos solo se podían obtener de plantas o animales, se pensaba que se originaban a partir de una “fuerza vital” en el tejido vivo y, por lo tanto, no se podían sintetizar en un laboratorio. Dando así la denominación de compuestos orgánicos.

Esta creencia se mantuvo válida hasta 1828 cuando el químico alemán Friedrich Wöler preparó accidentalmente el compuesto orgánico urea al calentar el compuesto inorgánico cianato de amonio. A esto le siguieron sucesos similares con otros químicos en los años subsiguientes del siglo 19, donde los compuestos orgánicos fueron creados de compuestos inorgánicos, dando fin a la doctrina de la “fuerza vital”.

Hoy, en la era moderna, gran parte de los compuestos orgánicos son sintetizados. El avance de las investigaciones ha generado mayor información de los compuestos en química orgánica, y ha revelado que aparte de los átomos de carbono, hay también una presencia significativa de hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, al igual que otros elementos en cantidades menores. La mayoría de ellos tiene un enlace covalente entre átomos. Estos compuestos no son solubles en agua debido a su apolaridad, sino que son solubles en solventes apolares, lo cual no los hace buenos conductores de electricidad en su estado líquido. Casi todos son combustibles debido a su composición de carbono-hidrógeno, y tienen velocidades de reacción más lentas que los compuestos inorgánicos.

Fuentes:
Asociación Fondo de Investigadores y Editores. Química: análisis de principios y aplicaciones, tomo II. Lumbreras Editores, 2017.
Robert J. Ouellette and J. David Wawn. Organic Chemistry: Structure, Mechanism, and Synthesis. Elsevier Science, 2014.
Ucko, David A. Basics for Chemistry. Academic Press, 1982.